- No tenemos poder ejecutivo. Esto es, no tenemos a ningún poder del Estado que nos respalde y obligue a las administraciones públicas a cumplir con las decisiones que nos parecen justas.
 
- Por eso mismo, el Estado que nos ampara y defiende con una ley del más alto rango después de la Constitución: La Ley Orgánica del Derecho de Asociación. Los ayuntamientos se rigen por una Ley de Bases de Régimen Local.
 
- Los vecinos nos vemos afectados/favorecidos en primer lugar por el Ayuntamiento o pedanía a la que pertenezcamos. Después por la Diputación, las Cortes Autonómicas, las Cortes Nacionales y cada vez más y aunque no le demos importancia, por el Parlamento Europeo.
 
- Esta cadena de mando se mueve por los votos que reciben en las urnas. Los políticos buscan votos para gobernar con la más amplia mayoría posible y así ayudar al pueblo según sus ideas y sus programas electorales (eso es la democracia).
 
- La Asociación sirve para recoger las quejas que afecten a varios vecinos (nada a nivel personal), presentarlo a las administraciones públicas, una y mil veces si es necesario y mantener informados a los asociados de las respuestas que la administración nos da.
 
- A partir de ahí, la Asociación de Vecinos de Masías tras informar, no puede hacer nada más. Sois los asociados los que el día que tengáis delante una urna para votar, decidiréis quien os interesa que gobierne en el Ayuntamiento o pedanía, en la Diputación, en comunidad autonómica, en España y en Europa.
 
- Los ciudadanos deben saber a quién votan (programas electorales), dónde lo hacen (revisar el censo electoral) y qué pueden hacer los que salen elegidos en unas determinadas votaciones (no es lo mismo votar un alcalde que manda en el Ayuntamiento y aprueba los PAI que a un parlamentario europeo que decide si entramos en guerra contra un país islámico). Los vecinos debemos votar lo que nos convenga a los vecinos, que para eso nos asociamos.